Como industria de servicios, la mayoría de los productos turísticos son servicios intangibles, y por tanto no se pueden tocar, probar, o ver, conllevando una muy difícil evaluación por parte de los turistas no pudiendo realmente evaluar su calidad hasta la llegada al destino. Esta es la teoría clásica.
Pero el turista, en realidad, sí sabe percibir como un valor añadido interesante que detrás de una opción posible de un destino o de un proyecto haya un desarrollo novedoso y sobre todo innovador. Lo percibe automáticamente como garantía de calidad. Por decirlo de alguna manera la innovación es un marchamo percibido que vende imagen de garantía.
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han abierto posibilidades de desarrollo hasta ahora inéditas. Vemos como la sociedad absorbe y se adapta a estos cambios y los convierte en estándares de facto, demandados. Si antes podíamos hacer un trámite recurríamos a un intermediario, hoy el proceso se ha vuelto participativo y el individuo que inicia un proceso es a la vez el agente que realiza las gestiones con las nuevas herramientas de las que dispone.
En Turisdata tenemos claro que la innovación es la piedra angular de nuestro proyecto, y la base del crecimiento. Trabajamos con líneas estratégicas en innovación basadas en proyectos de movilidad, accesibilidad, e-inclusión y servicios orientados a la web. La investigación de nuevas tendencias y nuevos medios que permitan crear proyectos que mantengan las expectativas de un potencial consumidor es imprescindible en este ámbito.
En turismo, en el momento actual, se exige alcanzar objetivos y, simplemente, si no somos capaces de satisfacer rápidamente unas necesidades, surgirán otros competidores que ocuparán nuestro lugar. Necesitamos, pues, innovar constantemente y ofrecer solucuiones novedosas a tiempo. Este es un desafio constante que tiene tanto de estimulante, como de exigente.